Forever Young


Recién cumplidos los 30 años es momento para pensar. No digo mucho, simplemente pensar un poco. Unos segundos.

Desde siempre, desde que yo recuerdo, he pensado que la juventud era algo que no terminaba nunca. O en su defecto, que terminaría, pero un dia muy muy lejano… Pues bien, ese día ha llegado. El carnet joven no me vale. En alguna ocasión me llaman “señor” por la calle. He sobrepasado la edad recomendada para donar semen. Mis amigos se casan, algunos incluso tienen hijos. Y yo, sigo con la misma mentalidad que con 20 años. Para mi siempre la urgencia de mis deseos inmediatos ha sido una prioridad, sin dejar de pensar en el futuro, pero con la visión puesta en el ahora y en mis necesidades. Hoy por hoy esto sigue siendo exactamente igual. A diferencia de que he desarrollado una capacidad para valorar otras cosas: las personas que me rodean, las circunstancias, la familia, los amigos. Ya no aguanto las fiestas como con 18 años. Mi capacidad de recuperación física y mental es más lenta. A pesar de todo me considero una persona más completa que hace 10 años y con el espíritu intacto. Aunque todo a mi alrededor cambie yo no veo el motivo para cambiar cuando mi objetivo sigue siendo el mismo: Experimentar, descubrir y vivir. De ahi que esté como pez en el agua trabajando como investigador y de ahi tambien mi necesidad constante de viajar y conocer gente, de probar cosas y de seguir exprimendo al máximo cada uno de mis sentimientos y mis emociones. Atrapado con 20 años en un cuerpo de 30. Puede… ¿A quien le importa?.

Anuncios