La crónica mas introspectiva de Desgranando Ciencia 2.014 (y mi confesión)

Yo siempre fui un niño rarito. Bueno, y un adolescente rarito, y un adulto rarito… Pero también he creído que la normalidad estaba sobrevalorada. Los extremos de la campana de Gauss somos emocionantes.

Siempre he sacado muy buenas notas. Y era un niño muy inteligente, o eso decían los típicos tests, que siempre me otorgaban altas puntuaciones. Pero como se puede ver en algunos de estos tests de los años 80 que aún conservo (sí, lo guardo todo) mi nivel de interacción social era bajo. Era “especial”.

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Finalicé mis estudios de Ingeniería en la Universidad habiendo hablado únicamente con unas 3 o 4 personas de mi clase. Sí, sólo. Y porque había que elegir compañero para algunas prácticas, que si no…

Tras acabar la carrera, llevaba 5 años de relación con la que era mi pareja. Relación que hasta ese momento había sido a distancia. Ella acabó su carrera a la vez que yo y decidimos que viniese a mi ciudad y vivir juntos. Yo quería comenzar a estudiar un Doctorado, pero el pagar un alquiler me obligó a tener que ponerme a trabajar para una empresa prematuramente y retrasar esa meta. En esos momentos de mi vida la tensión aumentó considerablemente: pasé de la Universidad a la empresa con las asociadas responsabilidades, pasé de una relación a distancia a una presencial, pasé a tener responsabilidades domésticas e independencia. Todo de golpe. Y quizás no estaba preparado para todo eso. Sea como fuese algo que estaba latente en mí se desbordó.

Empecé a tener sensaciones de lo más extrañas. Recuerdo una noche que estaba durmiendo. Me desperté de madrugada, temblando, empapado en sudor, con el corazón latiendo a tope. Me faltaba el oxígeno. No podía respirar. Aquella habitación me ahogaba y tenía que salir de allí. Corrí al pasillo. Una vez fuera de la habitación empecé a tranquilizarme, pero segundos después volví a sentir esa sensación. Volvía a sentir que no había suficiente oxígeno en aquel piso para mí y cedí ante la incontrolable necesidad de salir de allí. Una vez en la escalera del bloque lo mismo. Unos segundos de tranquilidad pero de repente de nuevo la taquicardia. Esa noche acabé en la calle, en pijama; fue la única forma de dejar de temblar, de dejar de sentir que no podía respirar….

Ese extraño y desagradable acontecimiento me hizo acudir a un psicólogo.

Bueno, si has llegado hasta este punto del post creo que ya te habrás dado cuenta, lector, que estas palabras que escribo son más una confesión -como dice el título entre paréntesis- que una crónica de Desgranando Ciencia, pero si te apetece conocerme un poco más ahora que me he quitado la carcasa, al final verás la relación con Desgranando Ciencia.

Continúo. Tras varias visitas al psicólogo fui diagnosticado de fobia social generalizada, según los criterios del DSM-IV (vigente en aquellos días). Tras esto todo cambia. Te das cuenta que estás enfermo. Psicológicamente enfermo. Pero a la vez empiezas a entenderte mejor y algunas piezas encajan. Y yo, como científico, necesitaba saber mejor que me pasaba y que hacer al respecto.

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Lo primero que quiero decir es que tener fobia social NO es lo mismo que ser tímido o ser vergonzoso, tener fobia social es una enfermedad. Tener fobia social NO es una chiquillada o una tontería, es muy serio. Tener fobia social NO es una elección o algo que se pueda controlar. Tener fobia social NO necesariamente es por falta de autoestima. Tener fobia social implica que algo no funciona bien en tu cabeza. Es una patología. Y es una putada.

Empecé a ver que ciertas cosas que me pasaban no eran normales, y yo siempre las había visto como normales, pues formaban parte de mí. No quiero aburrir al lector con muchos detalles, pero pondré un par de ejemplos.

A veces, si me encontraba con un amigo, ojo, un amigo de toda la vida, por la calle; el simple hecho de saludarlo me generaba ansiedad, empezaba a sudar, me ponía muy nervioso, y tras hablar con él/ella y despedirme, podía pasar horas dándole vueltas a la conversación y tratando de pensar que impresión le habría dado.

También muchas veces me quedaba sin cenar por no pasar el mal trago que me suponía levantar el teléfono y tener que interactuar para pedir una pizza.

Imaginad entonces algo como acudir a fiestas con mucha gente, que te presenten a gente nueva. O cosas ya tan extremas como dar una charla (¿ya vais encajando la relación con Desgranando Ciencia?).

Estuve en tratamiento con altas dosis de antidepresivos y ansiolíticos. Las pastillas ayudan, pues te eliminan los síntomas físicos y eso hace que tu cerebro rompa la asociación que tiene entre determinada situación y la reacción fisiológica. Pero algo así no se supera con fármacos, ni mucho menos. El trabajo ha de ser psicológico, personal y contínuo. Y es un camino muy muy muy duro y muy muy muy largo. Como cualquier fobia la solución está en la exposición y exponerte a tus mayores temores como única forma de salir adelante es una cruel ironía.

Cuando alguien tiene fobia, por ejemplo, a las arañas o a las serpientes, lo bueno es que no tiene la más mínima necesidad u obligación de superarlo. Con no ir al campo puedes hacer tu vida normal. Cuando uno tiene fobia social uno no puede hacer vida normal. Mucha gente con el mismo problema con la que hablé (a través de Internet) no salía de casa, pero eso no era una opción para mí.

Pasé dos años consumiendo los fármacos y haciendo terapia. Sufrí horribles efectos secundarios. Engordé hasta los 90kg. El sexo era sólo un recuerdo. Me convertí en un zombi sedado, hasta que decidí dejar de tomar las pastillas.

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Ha pasado tiempo de aquella época. Unos 10 años. Y mi vida es muy diferente. Superé la enfermedad. Tengo una vida social completamente normal. Amigos. Novia. Acudo a fiestas. Conozco gente. Puedo viajar por todo el mundo sólo. Soy capaz de dar una clase, hacer una exposición, ponerme de modelo delante de una cámara, dar una charla, participar en radio o TV. Por supuesto pedir una pizza…. Pero el camino ha sido brutalmente complicado. Una constante lucha conmigo mismo y mis miedos.

Poca gente sabe esto que hoy aquí cuento. Y quien no me conozca de verdad ha podido pensar a veces que yo era prepotente o un chulo o incluso una persona con un alto ego. Es curioso como una persona con fobia social (cuando la padece o cuando está superándola) puede dar esa imagen precisamente por evitar las interacciones o por no tener las suficientes habilidades sociales: rehuir miradas, acortar conversaciones, crearse un escudo, etc…

Pues bien, este año, de nuevo hemos organizado Desgranando Ciencia, el mayor evento de divulgación científica de Andalucía y uno de los mayores de España, donde se reunen los mejores divulgadores. Y cuando internamente, a los miembros de Hablando de Ciencia -asociación organizadora, de la cual soy presidente-, se nos dijo que había algunos huecos para que algunos de nosotros diésemos una charla en el evento. Sin pensarlo, dije “yo daré una”. Me asustaba. Sí. Porque aunque haya superado la enfermedad, obviamente, las cosas no son blanco o negro ni se pasa de la noche al día tan fácilmente, y uno tiene la personalidad que tiene por sus vivencias pasadas, recuerdos y experiencias. El cómo soy ahora viene marcado por lo que fuí. Con esto quiero decir que todo el mundo tiene su talón de Aquiles, su espinita. Pero o tomas el control de tus viejos demonios o ellos te reconquistarán. Me ofrecí a aquella charla, me ofrecí también a presentar una sesión adicional como moderador. En el Parque de las Ciencias de Granada, con un aforo de unas 500 personas y siendo retransmitido por Internet en directo.

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Llegado el momento, además, tuve que dar un inesperado discurso inicial de apertura, que ni me había preparado.

En la primera intervención me puse bastante nervioso, pues vi que las dos personas que hablaban a mi lado tenían un discurso perfectamente estudiado y yo iba sin nada, improvisando y delante de toda aquella gente. Esta situación hace 10 años podría haberme mandado al hospital por un ataque de pánico (un ataque de pánico es un término de psicología patológica más severo -subjetivamente- de lo que por el nombre se puede intuir), pero simplemente traté de controlar los nervios y solventé la situación como pude. Esto es normal. Esto ya no es una actitud patológica. Lo pasé mal, pero dentro de unos niveles de normalidad, como le podría pasar a cualquiera, y sin impedirme llevar a cabo lo que tenía que hacer. Y sin preocuparme en exceso la imagen que dí. Simplemente me disculpé ante mis compañeros por no haberlo preparado.

Tras esto comencé mis labores de moderador de la siguiente sesión. Una vez roto el hielo todo fue más sencillo, un poco de nervios pero muy poco. Y finalmente, el Sábado era mi charla, creo que nunca había hablado delante de tanta gente -que recuerde-, más los espectadores a través de Internet;pero cuando dí mi charla, me subí al escenario medianamente tranquilo, hablé tranquilo y disfruté. En breve estará el video de la ponencia y lo colgaré en el blog. La charla gustó, me felicitó mucha gente, incluso anónimos que la habían visto desde otros continentes; y hasta me han ofrecido repetirla en diversos lugares de España a través de otra asociación. Disfrutar dando una charla… Quién me lo iba a decir hace algún tiempo…. Pero así fue.

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Con este texto simplemente quería explicar mi experiencia personal en Desgranando Ciencia. Muy muy personal. Las crónicas de verdad ya las harán otros, y seguro mucho mejor que yo, pues se hacen mejor como público que como organizador. Pero para mí, Desgranando Ciencia no sólo ha sido una experiencia científica apasionante y una oportunidad para conocer a grandes colegas, ha sido también una experiencia conmigo mismo. Quizás la guinda a un esfuerzo de superación. Y ahora me da igual parecer soberbio, pero estoy muy muy orgulloso de mí, pues elegí el camino difícil y tengo mi recompensa.

La fobia social es una de las enfermedades más incomprendidas, pues reune varios factores: el ser una enfermedad psicológica, por la que no se sangra, la cual no se ve, no se toca; el ser confundida con la timidez (que nada tiene que ver), el ser extremadamente incapacitante, el ser difícil de detectar por su propia naturaleza (el rehuir el contacto social lo complica), el ser poco conocida, la importancia del factor social del que se ve privado el individuo que también puede hacer aparecer depresión, etc…

Por último quiero mostrar mi apoyo a la gente que padece esta patología. Yo al miedo he aprendido que se le vence con acción. Tomando el control. Atrévete a quitarle las tres primeras letras a “MIEDO”, y actúa.
¡Ánimo! ¡Se puede!

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PS: Todo el mundo tiene un mal día. Esto mismo pasaba hoy:
http://www.elmundo.es/cultura/2014/12/13/548cc4acca474145748b48e8.html

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19 pensamientos en “La crónica mas introspectiva de Desgranando Ciencia 2.014 (y mi confesión)

  1. No me ves… pero estoy de pié dando un aplauso tanto a tu charla como a esta historia (y no veas la cara que están poniendo los de mi laboratorio al verme aplaudir a un texto en el ordenador).

    Yo soy una de esas personas que no sabía nada, pero soy muy consciente, desde que te conocí, de que eres una persona extraordinaria (de las de la colita de la campana de Gauss). Esa actitud de valentía ante la vida te hace mucho mejor científico que todos los conocimientos que hayas podido adquirir durante estos años… de modo que felicidades por una década de cambio.

    Me gustaría hacer muchas consideraciones sobre la psicología, los problemas sociales y las patologías… pero casi mejor me quedo aquí y te digo que para mi tu historia no es mas que la prueba de muchas cosas que pienso desde hace tiempo.

    Y por otro lado… menudo cabrón estoy hecho al liarte para dar charla, sesión de póster, moderar sesión, etc, etc, etc.
    Gracias ANIBAL (todo con mayúscula porque lo mereces), gracias por ser como eres. Un abrazo muy grande compañero.

    • Muchas gracias por tus palabras Oscar. Me emocionan.

      No eres un cabrón, eres la hostia. Y precisamente que me liaras para todo eso es una de las cosas que me hace crecer. Como digo, son los pasos hacia la superación. Hoy en día no tengo mayor problema que cualquier otra persona en exponerme al público. Está ahí ese pequeño cosquilleo. Pero quiero seguir exponiéndome. Al final me estoy haciendo adicto al cosquilleo ;)

      ¡Os quiero desgranadores!

  2. La mejor prueba de tu éxito es que muchos te felicitamos por la charla, con total sinceridad, sin saber la historia que había detrás. Si ya te admiraba por tu tesón y tu valentía a la hora de afrontar el mundo y los viajes en los que te has embarcado, como auténticas aventuras… ahora lo admiro muchísimo más. Y la admiración crece al leer esta confesión, que además valoro especialmente puesto que desde hace unos años soy consciente de la importancia de luchar por comunicar a la sociedad el peligro de las enfermedades y afecciones mentales que no se ven y a menudo sólo sienten los que las padecen y sus seres queridos, provocando juicios de valor incorrectos, y todo tipo de injusticias. Yo mismo te consideraba, como bien has dicho, un poco prepotente hasta que te conocí en persona y me di cuenta de que tu mirada encerraba una cierta melancolía que me hizo ser más cauto a la hora de juzgarte. Desde el año pasado te tenía en alta estima por cómo resultaste de simpático en el primer desgranando, y este año me volví con la sensación de que eras una persona fascinante y un tío mucho más de puta madre de lo que pimeramente intuí. Leer esto no hace sino dejarme alucinado, te APLAUDO como ha hecho Óscar, y compartiré este teto con las personas que creo sufren en mayor o menor medida este tipo de fobias. Una vez más, los blogs muestran una faceta terapéutica poco conocida; algún día escribiré sobre ello porque voy tomando nota de numerosos ejemplos, pero no existirían si no fuese por la gente valiente, sincera y altruista que los escribís. Gracias, y enhorabuena por todo lo que has conseguido y conseguirás.

    Un abrazo.

    • Joder Litos, me emociono al leer tus palabras.

      La verdad es que el tema de las patologías psicológicas es un mundo muy injusto e incomprendido… Si esto sirve para ayudar a alguien o como apoyo ya sería para mí un auténtico honor. Digo también, por si alguien interesado lo lee, que cualquier persona puede contactar conmigo en privado si quiere charlar del tema.

      Como digo, mucha gente que no me conoce en persona, piensa que soy prepotente… No sé, supongo que es lo que he transmitido durante algún tiempo. Quizás una forma de autodefensa virtual, pero creo que en persona me muestro mucho más normal, y me alegro muchísimo de que haya cambiado tu opinión sobre mí, pues tu también me pareces un tio de puta madre y en cada Desgranando Ciencia disfruto charlando contigo y con biogeocarlos y Dark Sapiens al lado de una birra :)

      ¡Muchas gracias por tu comentario y un fuerte abrazo!

  3. ¡Increíblemente sincero, luchador y en resumidas palabras GRANDE! Sabes cuánto aprecio te he tenido siempre, pero debido a los caminos de la vida no he tenido el enorme placer de compartir más tiempo junto a ti, a pesar de ello, cuando se trata de leerte “el alma” siento que te tengo enfrente, cómo si te estuviera mirando a los ojos, sin poder remediar esta sensación de nostalgia y escalofríos.

    Espero algún día poder hablarte desde la completa profesionalidad que conlleva los estudios que estoy cursando, por el momento te diré como estudiante de Psicología que: No únicamente has superado una patología o fobia, has hecho mucho más que eso; tu debilidad te ha servido para crecer, encontrarte y ser más grande de lo que ya eras aún siendo difícil, comenzando por tomar las riendas de tus verdaderos objetivos y lo que realmente querías, consiguiendo día tras día tu felicidad y transmitiéndote esa tranquilidad que tanto necesitabas.
    La ansiedad no es más que intranquilidad por el futuro; a pesar de tener una meta motivacional para trabajar en aquella empresa, como pudiera ser la de vivir con tu pareja, es en el ámbito profesional dónde residía la paz que necesitabas, sintiéndote realizado y pensando que cada jornada laboral, una tras otra, conforman algo que tiene sentido y lógica, al menos para ti, algo que tú siempre, por lo que he tenido el placer de observar de cerca, te llena por vocación y te aporta una felicidad única.

    Respecto a la charla, es fantástico ver como una persona sin guión previamente escrito te transmite toda su fuerza y experiencia. Esas palabras son las que salen de lo más profundo, siendo las más sinceras.

    ¡Te deseo lo mejor, eres todo un luchador y por lo que pude ver un hombre feliz!

    Ya sabes que los amigos Psicólogos no son apropiados, creen conocerte sin hacerlo en ocasiones; si me equivocaría en un futuro imagina ahora con mis palabras.

    Espero que nuestros caminos no tarden en cruzarse.

    Un abrazo grande, gracias por causar que el sentimiento de orgullo prevalezca en este instante

    • ¡Sandrita!

      Que alegría leerte… ¡Te echo de menos!

      Muchas gracias por tus palabras y tu análisis de mi texto. Estoy seguro de que serás una gran psicóloga. Tu también eres una luchadora y una persona que deja huella.

      Te mando un beso muy grande y espero verte pronto para contarnos un montón de cosas…

  4. Madre mía Anibal!! Qué grande eres. Cómo ya te han dicho muchos, no teníamos ni idea de la historia que había detrás de tu fascinante personalidad. Desde que te conocí el año pasado en Desgranando Ciencia hemos interactuado y nos hemos seguido muchas veces y no he dejado de admirar todo lo que hacías, tus viajes, tus experimentos sociales (ya te comenté que me encantó lo de la barba…), e incluso tus simples comentarios o publicaciones en Facebook… Y este año en Desgranando también fui uno de los que me acerqué a felicitarte, porque sinceramente tu charla fue una pasada: Interesante, científica, emotiva, cercana, personal, muy bonita (enhorabuena por la presentación), tranquila, y demostrando lo grande que eres como divulgador, pero sobre todo como persona, ya que se notó que era una charla hecha desde el corazón en conjunto con la razón. Y ahora encima nos emocionas contando esta historia personal tuya, que engarza perfectamente con lo que para ti ha supuesto Desgranando Ciencia… IMPRESIONANTE. Me sumo a levantarme delante del ordenador y aplaudirte porque simplemente te lo mereces. Lo dicho, eres un grande y gracias a gente como tú y todos los organizadores, ponentes, colaboradores y muchos de los espectadores de Desgranando Ciencia, cada vez tengo más ganas de que llegue de nuevo diciembre y volvamos todos a reunirnos en el mundo 1.0 para disfrutar de la ciencia, y como tu bien dices, de las birras en buena compañía. ENHORABUENA y un abrazaco enorme crack. ;)

    • ¡Muchas gracias compañero!

      Es para mi un honor leer buenas críticas de alguien como tú. La persona que dió la mejor charla de esta edición :P De mayor yo seré como tu. Jajajaja. Y una persona sencilla, accesible y amable. Creo que la admiración es mutua.

      Como bien dices, Desgranando Ciencia nos permite conocer gente increíble, más allá de su perfil de laboratorio. Y coincido en que ya deseo que llegue la próxima edición, disfrutar de las charlas (arriba y abajo del escenario) y de las cervezas con vosotros.

      Un abrazo muy fuerte tío, me has emocionado.

  5. Hola Aníbal,
    No hemos interaccionado en el evento quizás por desconocimiento mutuo, ya que creo que te sigo desde hace poco… Pero quería igualmente decirte que te admiro de verdad, no hay nada más difícil que hacerle frente al miedo y has conseguido lo que te propusiste. No he visto tu charla porque estaba en talleres pero prometo verla la primera en cuanto esté colgada.

    También decirte que eres muy valiente al contarlo. Yo también sufrí una fobia, de otro tipo pero al final y al cabo fobia, y me hizo más fuerte de lo que era. De hecho gracias a que luché contra ella estoy hoy haciendo la tesis ya que los profesionales que conocían esta fobia consideraban poco probable que pasara del graduado.
    Ojalá un día sea tan valiente como tú y desvele mi secreto para poder ayudar a otras personas, sin embargo mis padres siempre me han insistido que es mejor no contar este tipo de cosas dado que la gente mala puede usarlas contra tí. Por otra parte pienso: si yo he pasado por todo ese camino y lo he superado, no tienen con qué hacerme daño. ¿Tú que piensas?

    Un abrazo enorme, y el orgullo bien arriba, por supuesto!

    • Hola. Muchas gracias por tus palabras.

      Se que estabas en talleres, lo recuerdo. Ya tendrás tiempo de ver todas las charlas con calma ;) ¡Y muchas gracias por participar en el evento como voluntaria! Sois indispensables.

      Te felicito por la historia de superación que también has vivido. Al final la vida es eso, conseguir metas frente a las adversidades. Todos en cierto modo tenemos que luchar en nuestra vida. A veces contra nosotros mismos.

      Yo he contado mi historia porque me apetecía. A lo largo de estos años se la he contado a algunas personas, a otras no, según me iba apeteciendo. No me he planteado cuando ni donde ni por que… No se. No es algo de lo que avergonzarse, en absoluto, como no lo es sufrir cualquier patología o limitación, física, emocional o psicológica. No es algo que tu decidas ni de lo que seas responsable. Uno puede estar orgulloso o avergonzarse de sus actos y decisiones en la vida, nunca de lo que le viene sin elección. Por lo tanto, no veo motivo para esconderse. Aunque obviamente las intimidades tienen un contexto en el que ser expresadas. Ese contexto en gran medida también lo eliges tú, supongo.

      El contar las intimidades (y esto lo es), es una decisión muy personal. Hazlo si te apetece y no lo hagas si no. Y sea lo que sea que te apetezca al respecto debes sentirte bien con ello. A mi nadie me puede hacer daño con esto, creo yo. No se me ocurre de que forma podrían…

      :) Un besillo. Cualquier cosa estoy por aqui, o en Twitter o Facebook. ¡Nos leemos!

  6. El problema de haber llegado la última es que nada de lo que voy a decir es original.
    Estoy de acuerdo con todo lo que se ha dicho arriba: valentía, coraje, sincero, luchador… sin duda le has echado un par al problema.

    Yo solo te quiero decir una cosa. Estoy orgullosa de ti.
    Desde que te conozco, como te ha dicho Óscar, a mí no me cabía duda de que eras una persona especial. Quizá entonces pensé que además de muy inteligente, eras muy tímido (evidentemente eso no era).

    Estoy orgullosa por cómo has afrontado un problema que viene de lejos, cómo has luchado, cómo te has superado y cómo sigues superándolo poco a poco hasta el punto de tenernos engañados a todos! ;P . Has llegado muy lejos Anibal, y solo ha sido a base de esfuerzo y tesón.

    Estoy muy orgullosa de ti.
    Un besazo enorme.

    • ¡La última pero no menos importante!

      Y no la que menos me emociona leer…

      Muchas gracias por tus palabras. Para mí ha sido como concluir un proceso de superación. Todos luchamos por algo en esta vida, y yo he llegado a una de mis metas. ¡Ahora a seguir! Y en parte ha sido gracias a vosotros también, compañeros en este camino y de los que he aprendido muchísimo aunque no lo sepáis.

      Un beso!!!

  7. Yo llego después de @bioamara :P leí tu post cuando lo publicaste desde el móvil y con él no me apaño para comentar. Pero lo tenía muy pendiente porque me ha llegado muchísimo. Coincido con Litos, cuando llegué a tu blog quizá me dabas algo de sensación de prepotente, una sensación que no cuadraba cuando al fin te puse cara hace un año en el primer evento. Una sensación extraña la de tener a gente en el Facebook que todavía no conoces demasiado jeje, pero en este evento he coincidido más contigo (la anécdota de la gasolina es algo que tardaré en olvidar) y que hablaras de África y de lo que haces que me parece tan fascinante. ¡Un honor compartir apellido contigo xD! Pero conocer la verdad de tu historia, te hace todavía más grande: una por contarlo y otra por haberlo vivido. Te admiro mucho más. Al igual que Litos que perdió un hermano, tenéis algo especial en la mirada y en la forma de tratar el tema de los trastornos y enfermedades mentales. Un algo que hace no perder la esperanza porque nuestra sociedad se sensibilice con el tema y valore más a personas como tú, luchadores natos. Felicidades por los éxitos conseguidos que en 2015 no dudo que serán mayores. Nos seguiremos viendo por ahí. Y quizá en un futuro no muy lejano (espero) mi historia también tenga un desenlace que la haga factible de ser contada, porque a día de hoy sigue bastante abierta :D De nuevo gracias por contarlo, y sobre todo por tu lucha diaria. Hasta la próxima compañero!

  8. Eres un ejemplo a seguir, me resultó muy interesante tú confesión y de verdad espero que sigas siempre así. Buena suerte :)

  9. Lo primero aplaudirte por lo que has hecho, por mostrarte a los demás, por exponerte a un mundo que no entiende que son eso de enfermedades sicológicas o siquiátrica se, porque son enfermedades invisibles a los demás, incomprendidas y causantes de un terrible dolor al que lo padece. La gente incluso lo culpabiliza de ello.
    Mi único pero es la parte donde decides abandonar el tratamiento de forma unilateral. Estos se deben dejar una vez superados los síntomas y de forma paulatina. Y siempre vigilado por un profesional. Las recaídas en casos como la depresión son frecuentes y más difíciles de tratar. Como bien explicas la realidad la percibimos cada uno de forma diferente y es mejor que entre varias personas decidan que camino tomar. Eres un ejemplo a seguir.

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