¡Feliz día del escepticismo! [Fuente HdC]

Tal día como hoy, hace 15 años, fallecía el científico y divulgador Carl Sagan dejando un tremendo hueco dentro del mundo de la divulgación científica y del pensamiento crítico. Como homenaje a su trabajo nos gusta recordar el 20 de diciembre como el día mundial del escepticismo. Y por ello también se han dicho tantas cosas sobre él en estos tres lustros que poco cabe añadir ya.

Solo recordar que Sagan perteneció a una generación que se nos agota, y que fue pionera en la conquista del espacio. Hombres y mujeres que disponían por primera vez de la tecnología para lanzar artefactos más allá de nuestra atmósfera con el objeto de conocer más sobre nuestro sistema solar. Tuvieron que aprender a lanzarlas, a comunicarse con ellas, e incluso tuvieron el arrojo de introducir a humanos en ellas y traerlos de vuelta a nuestro pequeño punto azul pálido, que es como él llamaba cariñosamente a la Tierra.

Su gran capacidad de comunicación nos llevó a imaginar cómo podríamos llegar hasta nuestros planetas vecinos y qué mundo nos esperaba allí. Especulaba sobre la posibilidad de que alguno de ellos tuviera las condiciones necesarias para la vida humana, e incluso hizo cálculos sobre la posibilidad de que hubiera vida extraterrestre. En sus números siempre estuvo presente la probabilidad de que esa vida fuera civilizada, que se pudiera comunicar con ella, o que simplemente fueran capaces de sobrevivir a su propia tecnología. Sagan tuvo sus palabras más terribles cuando trató sobre el invierno nuclear y el peligro del efecto invernadero. Hijo de la guerra fría, se molestaba terriblemente porque no pudiera compartir sus logros con sus colegas soviéticos, y más de una vez tuvo que eludir el acoso de los servicios secretos de su país, que no veían con buenos ojos que un científico tan valioso compartiera datos importantes con el enemigo.

Es en una de sus últimas obras, El mundo y sus demonios, donde Sagan recopila todo su saber para hacer una defensa del método científico, de la educación y del pensamiento crítico. En su impagable tono divulgativo habla de la necesidad del escepticismo organizado y de la denuncia de las pseudociencias y supercherías. Es, por ello, uno de los libros más recomendados para los que quieran iniciarse en esta apasionante disciplina.

Si echamos un vistazo a los temas sobre pensamiento crítico de los que se hablaba en la fecha de su muerte, vemos que la cosa no ha cambiado mucho: medicinas alternativas, creacionismo, ovnis, parapsicología, supercherías… Es curioso que quince años después, con la cantidad de estudios y materiales publicados que echan por tierra todas estas teorías, tengan semejante aceptación. Puede parecer que es una lucha perdida, pero no lo es. Cada vez contamos con mejores herramientas para el pensamiento crítico, testigo que está recogiendo una nueva generación de jóvenes escépticos. Gracias a ellos no es tan grande este terrible vacío que nos dejó la pérdida del amigo Carl.

[HdC: Jorge J. Frías]
http://www.hablandodeciencia.com/articulos/2011/12/20/feliz-dia-del-escepticismo/

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2 pensamientos en “¡Feliz día del escepticismo! [Fuente HdC]

  1. El problema del escepticismo es que se trata de una postura que se destruye a sí misma, igual que el falsacionismo, con la diferencia de que el escepticismo se autodestruye de forma inmediata en cuanto se postula y el falsacionismo sólo se destruye en el infinito.
    Por esta razón, el escepticismo siempre ha de imponerse un límite. En el caso de la investigación científica, por ejemplo, el escepticismo establece su límite en la percepción, o en la constatación empírica y es en esos límites donde cada disciplina establece su dogmatismo. Hasta el punto que podría decirse que la ciencia es sensualista (pues finalmente encuentra que todo su edificio se sostiene sobre su confianza-¿fe? en los sentidos) o el falsacionismo una especie de obsesión por el vértigo.

    Lo siento, yo no he estudiado biología o informática pero sí filosofía.

  2. Me parece muy interesante tu aportación en este sentido. Te confieso que me apasiona la filosofía, de hecho estoy preparando una entrada sobre determinismo y libre albedrío y estaría encantado si quisieras colaborar en ella.

    Con respecto a lo que comentas, creo que el escepticismo no es tan autodestructivo, ya que simplemente se basa en no creer nada hasta que no esté demostrado. Obviamente hay que fijar una frontera sobre lo que podemos considerar probado y lo que no. En este caso, en el que establecemos esta frontera en los sentidos y el método experimental creo que hemos llevado este escepticismo a un Positivismo (corrígeme si me equivoco). Y creo que el falsacionismo de Popper es algo bastante diferente.

    Y sí, alguien puede llegar a ser más escéptico aún y decirnos que no nos podemos fiar de nuestros sentidos y por consiguiente no podemos saber nada en absoluto (¿cómo se denominaba esta corriente de pensamiento?, no lo recuerdo. Ya que Descartes sólo logró probar la existencia del Yo y fracasó en sus extensiones al mundo y a Dios no podemos tener certeza de nada más.

    Un saludo y un placer debatir contigo.

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