La cima

Llegué a la cima hará un par de dias. Según la planificación inicial debería estar ya descendiendo, sin embargo no puedo evitar el seguir sentado contemplando la luna. Esa misma luna que tantas noches ha compartido conmigo y a la que tantas cosas le he preguntado a lo largo de mi vida… Esta noche era diferente. Esta noche desde la tranquilidad de aquella montaña me sentía especialmente conectado a ella.

Los pocos compañeros de viaje que había tenido en el ascenso ya no estaban a mi lado y si lo estaban yo no era capaz de percibirlos. De cualquier forma era mejor así. Era yo el dueño de aquella montaña y era yo el que me habia dejado hasta la última gota de mis energias por poder llegar a su punto más alto. Necesitaba seguir alli y necesitaba seguir sólo.

Realmente no estaba utilizando el tiempo para pensar, ya había pensado demasiado. Simplemente cotemplaba el precioso paisaje, descansaba de la durísima subida, y dejaba fluir todos los sentimientos que tenía dentro. Estos sentimientos en muchas ocasiones contradictorios me confundían pero eso no me preocupaba… El que me conoce sabe que disfruto llorando y por supuesto también riendo. Me siento vivo al dejar a un lado mi parte racional y abrir paso a la emocional.

Vuelvo a mirar la luna, esta preciosa. Cae una lágrima por mi mejilla y no se distinguir si es melancolía, bienestar, satisfacción, pena u orgullo… pero da igual, no me importa, es un sentimiento. La bipolaridad ha sido una constante estos dos últimos días que he pasado en la cima. Casi no he comido pero no tengo hambre. Es como si no me hiciese falta comer. Siento que estoy donde tengo que estar. No recuerdo haberme sentido más satisfecho nunca, sin embargo, al momento noto que tengo un pequeño vacío dentro de mi. Estoy muy contento por todo el trabajo que he hecho, al rato la inquietud vuelve a mi y me pide ponerme en marcha..

No obstante sigo allí, al borde del abismo. Con las horas puedo extraer de forma inconsciente la conclusión de que soy feliz prácticamente por completo. Mucho más de lo que lo he sido en mucho tiempo. Sin embargo no al 100% y si algo se puede mejorar, ¿por que no intentarlo?. Me quedaré allí un tiempo más, antes de bajar. El tiempo necesario para descubrir que es lo que necesito para completar mi felicidad ya de por sí enorme; pero esta vez será diferente, no pretendo llegar a esa conslusión razonando, no… voy a seguir dejándome llevar por mis sentimientos. Por esa nueva forma de ser tan adictiva que he conocido.

Me recuesto sobre el frío cesped sin dejar de mirar la luna y sigo disfrutando de mi cima. Con todas mis fuerzas…. :)

[Escrito originalmente 22/06/2010]

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