Fragmentos de EL GEN EGOISTA – Parte 2 – Los replicadores

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Fragmentos de EL GEN EGOISTA – Parte 2 – Los replicadores

Este capítulo versa sobre el origen, el origen de la materia viva, o de como un conjunto de átomos pasaron de estar deambulando por el universo de forma “caótica” e inerte a formar parte de seres vivos tan complejos como nosotros. El ser humano desde que tuvo autoconciencia y conocimiento de lo que es y no es materia viva se ha preguntado siempre cómo surgió el primer ser vivo, cuándo y por qué. Es una pregunta tremendamente interesante y para mi, apasionante. No soy capaz de concebir que a cualquier persona con un mínimo de inquietudes no le interese informarse al respecto. Y no hay que acudir a la Biblia. Preguntémosle a la ciencia, la ciencia nos responderá, y lo hará con datos, cifras, argumentos medibles y razones de peso.

Dawkins sostiene que la teoría de la evolución de Darwin es una ampliación de una teoría básica más general. “La supervivencia de los más aptos” es una ampliación de “La supervivencia de lo estable”. Esto segundo es prácticamente autoexplicativo. El Universo está formado por “cosas” estables, es decir, por componentes que física o químicamente tienden a tener una conformación duradera. Podemos definir “una cosa estable” como una colección de átomos que permanece unida de una forma determinada el suficiente tiempo como para merecer un nombre. Todo lo que nos rodea son configuraciones estables de átomos: una roca, una galaxia, una ola del mar, etc… Una burbuja de jabón, por ejemplo, existe de forma esférica debido a que es la configuración fisico-química estable para las delgadas películas de gas que la forman. Los cristales son estables en forma de cubo (iones sodio y cloruro conglomerados). En el Sol, los átomos de hidrógeno se fusionan para formar helio, ya que el helio es más estable en las condiciones ambientales que allí se dan. En definitiva todo tiende a la estabilidad física y química. La hemoglobina, por ejemplo, es una molécula presente en nuestra sangre que tiene la siguiente estructura formada por más de cinco centenares de aminoácidos, con sus decenas de átomos cada uno de ellos:

Esta estructura que observamos es EXACTAMENTE igual para cualquier molécula de hemoglobina, con sus “ramitas”, sus giros y su disposición espacial idéntica. ¿A que se debe esto?, pues a que esta estructura es la más estable desde el punto de vista fisico-químico para esta molécula. En este momento en el cuerpo de la persona que esta leyendo esto hay aproximadamente seis mil trillones de moleculas de hemoglobina circulando por su sangre. Todas idénticas en estructura. Con esto Dawkins pretende explicar que “cuando un conjunto de átomos adquiere un patrón estable, tenderá a permanecer de esa forma”. De esta manera comenzó la vida en la Tierra, con una agrupación de estructuras estables.

Por supuesto, argumenta, este principio no justifica la existencia de seres tan complejos como nosotros: “No sirve tomar un número adecuado de átomos y agitarlos hasta que, por casualidad, formen el modelo correcto y resulte Adán. Un hombre está formado por más de mil cuatrillones de átomos. Para intentar hacer un hombre tendría que trabajarse con la coctelera bioquímica durante un período tan largo que la edad del Universo parecería un pestañeo, y aun entonces, no se lograría el éxito. Es en este punto donde la teoría de Darwin, en su aspecto general, viene al rescate”.

Vayamos por pasos para ver claramente el proceso: En un primer lugar lo único que cabe esperar que hubiese en el planeta Tierra es: agua, dióxido de carbono, metano y amoníaco (como en algunos otros planetas del sistema solar). Pues bien, a partir de estos compuestos pueden surgir moléculas complejas (todos los átomos necesarios se encuentran en el caldo formado por los cuatro componentes descritos). Se han realizado experimentos en los que se ha reproducido este ecosistema en laboratorio y se le han aplicado descargas eléctricas (simulando los rayos que tendrían lugar en nuestro planeta) y el resultado siempre ha sido la formación de pequeñas moléculas biológicas (aminoácidos) e incluso la aparición de sustancias tales como purina o pirimidina (componentes del actual ADN). Para más información sobre este experimento que demuestra que en determinadas condiciones (las que existian en la Tierra ancestralmente) se puede pasar de materia inorgánica a orgánica podéis consultar el siguiente enlace [Experimento de Miller y Urey – 1952].

Pues bien, ya tenemos formadas las primeras moléculas orgánicas (totalmente inertes pero con las bases químicas de la materia viva). Hoy en día, una molécula de este tipo no podría permanecer estable mucho tiempo flotando en el agua ya que sería absorbida o destruida por alguna bacteria, pero recordemos que estamos hablando de antes de la existencia de cualquier ser vivo, por lo que en aquel entonces la molécula podría deambular por el caldo primigenio indefinidamente. Por lo tanto, sustancias de este tipo irían creándose paulatinamente hasta formar un caldo cada vez más denso y poblado de materia orgánica. En un punto dado, alguna de estas moléculas formadas por accidente adquirió la ‘extraordinaria’ propiedad de poder crear copias de sí misma. Esto puede parecer imposible, y así es visto desde el punto de vista antropocéntrico, en el cual dada la limitada longevidad del ser humano a fines prácticos equipara lo extremadamente improbable con lo imposible, pero tengamos en cuenta que debemos pensar en tiempo geológico, miles de millones de años pasaron. Es practicamente imposible que te toque la lotería durante tu vida. Sin embargo si jugases durante mil millones de años, te tocaría, es más, en multitud de ocasiones. Además, en nuestro caso, sólo tuvo que ocurrir una vez, ya que el resto de moléculas surgiría de esta primera, y no es algo tan complejo como para que no ocurriera, veamos a que nos referimos con el hecho de que la molécula se copie a si misma: Por ejemplo, imaginemos una molécula formada por una cadena de componentes a-b-c-b-a; dicha molécula podría ir adhiriendo elementos hasta formar otra cadena que se uniese a esta longitudinalmente debido a afinidades químicas (supongamos que el elemento ‘a’ tiende a unirse con ‘a2’, ‘b’ con ‘b2’ y ‘c’ con ‘c2’), quedando una molécula con la cadena inicial a-b-c-b-a unida a la nueva cadena a2-b2-c2-b2-a2 formando una macromolécula. Pues bien, con el tiempo estas dos cadenas podrían disociarse, teniendo entonces la original de nuevo por un lado: a-b-c-b-a y la que formó parte de la molécula por adhesiones pero que se desprendió: a2-b2-c2-b2-a2. ¡Eureka!. A algo tan sencillo y probable como esto ya podemos llamarlo “molécula capaz de copiarse a si misma”. Y ¿por qué?, pues porque esas dos cadenas deambularán por el caldo primario y tenderán a volver a unirse con su cadena afín, generando y soltando nuevas copias de la cadena1 y de la cadena2. Digamos que la cadena1 genera y libera copias de la cadena2 y la cadena2 lo hace con las de la cadena1 (son como copias negativas la una de la otra).

Al tener esa nueva capacidad de replicación esta molécula se extendería rápidamente y pasaría a ser la más numerosa dentro del caldo. Pero como todo proceso de replicación, este se encuentra sujeto a errores de transcripción. Errores que una vez se producen se extienden a todas las moléculas que se copian a partir de ese instante. Dawkins hace aqui un inciso muy curioso e interesantísimo aunque bastante tangencial. Y lo hace comparando estos errores de transcripción que se extienden a la “descendencia” con el brutal error de traducción que cometieron los griegos al reescribir la Biblia procedente del hebreo y traducir el término original “mujer joven” (‘almah’ en hebreo, que para nada implica virginidad) por el de “virgen” (‘parthenos’ en griego). Error que se ha extendido hasta nuestros días y hace que millones de personas sigan pensando que el evangelista Mateo escribió que “Maria era virgen”. No me adentraré más en este tema pese a que es interesante pero nada tiene que ver con nuestra explicación. Continuemos. Los errores introducidos en las copias de estas moléculas harían que las cadenas que las formasen fuesen algo diferentes (en lugar de a-b-c-b-a podría formarse por ejemplo a-b-c-b-d si en lugar del último elemento ‘a’ se adhiriese el ‘d’ por tener cierta compatibilidad química). Esta diferencia le proporcionaría unas características físicas y químicas también algo diferentes. Con el tiempo y con diversas moléculas diferentes replicándose habría algunas que por sus propiedades fuesen más rápidas autoreplicándose o se autoreplicasen más frecuentemente. ¡Empieza la supervivencia del más apto! (a nivel molecular).

“Aunque la Evolución pueda parecer algo positivo, considerando especialmente que nosotros somos producto de ella, nada, en realidad ‘desea’ evolucionar. La evolución es algo que simplemente sucede, de buen o mal grado, a pesar de todos los esfuerzos de los genes para impedir que suceda” R. Dawkins – El Gen Egoísta

¿Debemos llamar entonces a estas moléculas “entes vivientes”?. Dawkins afirma que este hecho carece de importancia, y se queja de que mucha gente no pueda comprender que las palabras son sólo herramientas para nuestro uso, pero que el hecho de que una palabra exista no debe asociarse necesariamente con que deba referirse a algo definitivo en el mundo real (por ejemplo la palabra “vivo”). Continuemos pues: El caldo primario no podía mantener un número infinito de moléculas, por lo tanto cuando llegaron a ser numerosas, la materia para seguir replicandose escaseó y comenzó la primera “lucha por la existencia”. Una lucha que dichas moléculas obviamente no sabían que estaban librando, ni se preocupaban de ello, ni sentían ni padecían. Cualquier copia con errores que diese como resultado una molécula más estable o con una capacidad de reproducción mayor le otorgaba mejores espectativas de pasar más tiempo en el caldo (más capacidad de supervivencia al fin y al cabo). Este proceso de perfeccionamiento era acumulativo, por razones obvias. También surgieron versiones de las moléculas que mediante algún efecto químico derivado de los átomos que las formaban podían deshacer a otras moléculas cercanas y usar esos compenentes sueltos para formarse a sí mismas y sus copias (todo ello por meros procesos químicos y sin intencionalidad alguna), otras moléculas desarrollarían una estructura que fuese más estable en el sentido de protección, incluso con alguna barrera física surgida por azar (así comenzaría la primera célula también). Todo esto fue lo que hizo que la vida empezase a encaminarse desde el modus operandi basado en perfeccionamiento y supervivencia, desde mucho antes incluso de aparecer la primera bacteria o el primer ser vivo claramente definido, las moléculas inertes ya jugaban a eso. Y Dawkins cierra este interesantísimo capítulo de su obra maestra con un párrafo que reproduciré literalmente ya que me gusta especialmente. Está hablando de esos primeros replicadores que aparecieron en los principios de nuestro planeta en forma de moléculas:

“No murieron, porque son maestros en el arte de la supervivencia. Pero no se les debe buscar flotando libremente en el mar; ellos renunciaron a esa desenvuelta libertad hace mucho tiempo. Ahora, abundan en grandes colonias, a salvo dentro de gigantescos y lerdos robots, encerrados y protegidos del mundo exterior, comunicándose con él por medio de rutas indirectas y tortuosas, manipulándolo por control remoto. Se encuentran en ti y en mí; ellos nos crearon, cuerpo y mente; y su preservación es la razón última de nuestra existencia. Aquellos replicadores han recorrido un largo camino. Ahora se les conoce con el término de genes, y nosotros somos sus máquinas de supervivencia”.

¿Puede expresarse de forma mas bella una verdad tan evidente y a la vez tan revolucionaria…..?. Impresionante párrafo final.

 

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4 pensamientos en “Fragmentos de EL GEN EGOISTA – Parte 2 – Los replicadores

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  3. Yo creo que un sacerdote abuso de ti, por eso le tienes tanto odio a la iglesia…tengo una pregunta…¿cuanto tiempo pasó desde que se formó la Tierra hasta que pasara esto: “En un punto dado, alguna de estas moléculas formadas por accidente adquirió la ‘extraordinaria’ propiedad de poder crear copias de sí misma”?
    Edad de la Tierra: 4500 millones de años
    Edad de la primera célula: 3500 millones de años.
    ¿Esto quiere decir que en 1000 millones de años se debieron de haber dado las condiciones exactas para que se formara la primera célula?…es muy poco tiempo…
    Si justo se dio la casualidad que todo se produjo al azar en la tierra…¿pudo haber ocurrido en otro de los miles de millones de planetas que existen en el universo??? si todo tiende a la “estabilidad” entonces el universo estuviera repleto de vida como en el universo MARVEL o de Star Wars…

    • ¿Que 1000 millones de años es poco tiempo se basa en…?

      Y no, decir que es fruto del azar es no comprender la bioquímica ni la genética. Se trata de procesos conservativos que se favorecen a si mismos por la estabilidad.

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